Alternativas para trabajar

por | 9 junio, 2017

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Cuando la crisis azotó España, nos pilló a todos casi desprevenidos, nadie pensaba que nos iba a afectar tanto a nivel socio económico, pero desgraciadamente así fue, familias que lo perdieron todo por confiar en los bancos, empresarios que invirtieron y lo perdieron, y personas de la calle como tú y como yo que contábamos con un trabajo y de la noche a la mañana nos encontramos sin él. En estos casos te planteas que alternativas tienes, sabes que tienes que encontrar una salida laboral peo te encuentras tan decepcionado con el sistema que no sabes por dónde empezar.

Muchos emigraron a países que les prometían puestos de trabajo y sueldos firmes a fin de mes, otros cambiaron de especialidad y encontraron trabajo en otros sectores aunque estuvieran muy alejados de su verdadera profesión. Algunos siguen sin encontrar un trabajo que les permita vivir dignamente y viven por desgracia con los justo y con las pocas ayudas del gobierno y otros por obligación nos convertimos en emprendedores con muchos esfuerzos y lagrimas.

En mi caso me hice autónoma y monté un pequeño negocio, una papelería librería. Compré todo lo necesario en esta tienda y levante mi negocio de la nada. Al principio me costó mucho y emplee todos mis ahorros a modo de inversión en la papelería, con el paso de los años tengo una empresa consolidada aunque no me da para tener trabajadores sí que me permite vivir bien y paga las facturas y el alquiler del local. Una de las grandes ventajas es que la tengo frente a un colegio por lo que cuando van necesitando lapiceros y folios o alguna que otra fotocopia pues vienen a verme a mí, y así de poco a poco me he ido haciendo con un nombre que se repite cuando hay que comprar material escolar.

Y es que hay un refrán que dice que Dios aprieta pero no ahoga, aunque a veces pensemos que aprieta demasiado y que no vamos a poder salir de la situación en la que nos encontramos siempre hay alternativas para poder salir adelante por nuestros propios medios, y es que si algo hemos aprendido de la crisis es a no ser tan confiados e ir siempre con la escopeta cargada por lo que pueda pasar, y así llegamos a otro refrán muy acertado que dice, no hay mal que cien años dure ni cuerpo que lo resista.